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Y bueno... Hay que entenderlo. Verduschi ya está viejo:
o se babea o despotrica, pero ha investigado mucho "sobre"
un tema que la mayoría conoce "debajo".
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¿Vanguardista?
¡De la tribu de la Concha! |
| La Minifalda Parte
II |
por: Vicario Vespaciano Verduschi
La primera minifalda de piel fue usada hace
más de 600 mil años. Y si les cuesta creerlo, recuerden
a Raquel Welch, la "Loana" de "Un millón de
años antes de Cristo", relato en el que Tumak, el hijo
del líder de la tribu de la Roca, batalla contra su hermano
Sakana y es desterrado al desierto. Sobreviviendo los rigores, llega
a la orilla de un gran océano y allí se une a la tribu
de la Concha, unas personas pacíficas, más avanzadas,
y conoce a Loana... ¡Claro, el nombre de la tribu era el primer
tributo a la minifalda!
Como pueden observar, la señora Mary Quant, por más
Orden de la Corona Inglesa que haya recibido por su aporte a la
moda, no era ninguna vanguardista. Una retrógada, era, eso.
Una inglesa que inspiró su arte en el escocés William
Wallace (recuerdan a Mel Gibson en Corazón Valiente?). Aunque
, hay que reconocerlo, peleaba fresquito y ventilado. La señora
Mary Quant retrotrajo a las mujeres a la era del garrote, la época
belicosa en la que imperaba la fuerza bruta. Y si se me permite
un paralelismo, recordemos que allá por los '60 y coincidentemente
con la reaparición en escena de la minifalda, las mujeres
comenzaron a ensayar el feminismo, dejaron la cocina y empezaron
a marchar por la píldora y la igualdad... habráse
visto, si lo mejor que tienen es que son diferentes!!!
Volviendo al tema que nos ocupa, desde entonces, esta se ha convertido
en una de las prendas por excelencia de la vestimenta de la mujer.
Hasta entonces, las faldas se llevaban largas y que ni por equivocación
se enseñaran los pies. Para el año 1915 la moda de
las faldas permitía mostrar los tobillos femeninos.
50 años más tarde y después de recorrer un
largo trecho en sus formatos (plegadas, cruzadas, rectas, sin costuras
y falda pantalón) la humanidad contempló, azorada,
que la falda había recorrido, también, un largo trecho
hacia arriba.
Pero algún mérito ha de tener, porque 37 años
son demasiados para seguir llamándole "moda": superó
la declaración de "inmoral" que le dio el Vaticano,
la cláusula de expulsión de los colegios ingleses
para las alumnas reincidentes en su uso, hasta los alegatos desesperados
del defensor del hombre que, en Brasil, fue sentenciado por morder
a una mujer con minifalda. Y, la verdad, yo no lo culpo: una mujer
en minifalda es un bombón en pirotín.
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