Sexmujeres

Sorpresas te da la vida

Este mes teníamos dos cuentos,
a cual mejor, pero como somos muy caballeros, decidimos darle paso a las damas, por lo tanto, FEG, tendrás que esperar al próximo ejemplar. Felicitaciones Eve, tu estilo literario nos obligó a releer el cuento.

Briana Banks

Briana Banks
Mandá tu cuento: Click en comunicate
Volver a Indice.
comunicate
"Señorita, buena presencia"
por: Eve
Suerte que el ascensor estaba hasta el moño de gente. Apelotonados no se notaba tanto lo incómoda que me sentía: la pollera demasiado corta y el saco demasiado apretado. Mis globos pedían aire a gritos, pero no podía desabrocharlo porque se me zafaba la blusa: cosas del buscar trabajo, debía verme "presentable".
Parecía que el piso 45 no llegaba nunca. Al menos, estaba entretenida en ver subir y bajar manadas en cada piso, cuando escucho, pegado a mi oreja "quiero sentirte acabar en mi boca".
Me quedé pasmada y sentí más la falta de aire. La voz, enronquecida por el deseo, sonaba cerca pero ni podía darme vuelta ni sabía de quién era. Ibamos por el piso 38 y me dice: "Bajá conmigo que te hago tocar el cielo con las manos". Una propuesta nada despreciable, aunque me esperara el piso 45. El problema era que no sabía a quién debía seguir, apretujada como estaba no podía girar para ver y desde el piso 33 el ascensor subía sin parar. Y llegamos al piso 45 (el último del edificio) y allá bajó todo el mundo: me quedé un segundo dentro esperando una señal y al fin bajé de la caja antes de que cerrara su puerta en mi cara.
La marea humana se desbandó por un laberinto de pasillos y nadie me daba una señal. De pronto, al final del pasillo de la derecha, veo que se da vuelta y me hace un gesto con la cabeza. Tiré el diario y seguí el gesto. Era muy lunes para perderse semejante promesa. Entré a la única oficina que tenía la puerta abierta, y ahí estaba: traje impecable, camisa de seda, zapatos brillantes, ojos penetrantes... y una sonrisa inolvidable que me invitaba a entrar. Y yo entré.
Se acercó, me tomó de las solapas, me apretó contra su cuerpo y me metió la lengua hasta la garganta. Nunca había sentido esa sensación de prohibido, de transgresión: había ido a buscar trabajo y me estaba entregando el sexo más loco de mi vida.
Me metió una mano bajo la pollera y empezó a apretarme la concha con una habilidad admirable: a los dos segundos ya estaba toda mojada y a su mano no le costó nada enterrar sus dedos, sabía muy bien lo que hacía. Yo estaba alucinada, no sabía que hacer con mis manos, hasta que decidí desabrocharle el saco y la camisa, para poder acariciarle el pecho, al menos. No me dio tiempo, me tiró sobre el sillón, me arrancó la ropa y se metió justo entre mis piernas. A esas alturas, mi concha chorreaba y comenzó a lamerme y mordisquearme, moviendo su cabeza de un lado hacia el otro, estirando mi vulva con sus labios cada vez más rápido, chupando y chupando sin parar. Cerré los ojos, intenté apretar mis piernas porque me la veía venir, pero fue inútil: dos dedos bien enterrados bastaron para que acabara como una bestia. Y debo haber estado bastante escandalosa porque, cuando abrí los ojos después del orgasmo más largo e intenso de mi vida, estaba cagándose de risa, de rodillas en el sillón y arreglándose la ropa, como dando por terminado el trámite.
- Venís por el aviso? preguntó mientras se ponía los anteojos para mirar unas planillas. Mirá que soy muy exigente: por acá pasan muchos personajes importantes y necesito una recepcionista siempre dispuesta e impecable.
Lo dijo con picardía y me miró fijo a los ojos. Yo no podía ni hablar, estaba sonrojada, atolondrada, apabullada... tarada, bah.
- ¿Qué te pasa? No me vas a venir con eso de que "es la primera vez", me dijo
- Con una mujer, sí, es la primera vez- dije mirándola a los ojos
- ¿Y te gustó?
- ¡Ya lo creo! (todavía me tiemblan las piernas)
- O sea que, en el escensor, no te mentí: cumplí con lo prometido
- Más de lo que me imaginé...
- Bueno, entonces, el puesto es tuyo.
Y así empezó mi carrera como asistente. A veces es bueno dejarse llevar por el momento: al menos en mi caso, me fue muy bien. Hicimos muchas cosas juntas, pero no la puedo nombrar acá: hoy es una senadora que ha llegado muy lejos porque siempre cumple con lo que promete.
Gay and Lesbian - free pics