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Glamour y erotismo: nunca mejor aplicado que a la lencería
de Agent Provocateur.
Joseph Corre y Serena Rees abrieron la primera tienda de Agent
Provocateur en diciembre de 1994. Con una ropa interior de
alta calidad, aplicaron todos sus esfuerzos a la creatividad
en la comunicación, usando vidrieras, avisos de cine,
catálogos y organizando eventos que atrajeron la cobertura
de todos los medios en forma masiva y a los consumidores.
Obviamente, ocuparon el espacio que dejaban libres sus competidores,
con campañas publicitarias soft, sin sentido o mostrando
sexo de mala calidad.
La creatividad se aplicó a recategorizar el sexo: imágenes
fuertes (y muy bien logradas por fotógrafos como Willy
Camden) lograron posicionar a la marca, fijando un rumbo que
otros siguieron.
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| Piel
de terciopelo, vientre plano, tetas en bandeja, cintura de avispa
y un hígado perforado por 2 costillas: |
| La
muerte llega en corset |
| Lencería
Parte I |
por: Vicario Vespaciano Verduschi
No me pueden venir ahora con que, esto de la moda,
tiene que ver con la comodidad: mujeres eran las de antes. Ninguna
mujer de hoy puede lucir -sin maquillaje- esa bella palidez de desmayo
unida al rubor del sofoco (ahogo, bah). O, en los momentos más
íntimos de lujuriosas noches veraniegas, brindarnos esas
oleadas de los más diversos vahos, los rancios efluvios (baranda,
para los que nunca los sintieron) emanados al quitarse el corset.
Poco importa si eran obras de arte o instrumentos de tortura: los
insulsos tejidos de hoy no pueden compararse. Aún recuerdo
especialmente a una muchacha de la casa de citas a la que me llevó
mi padre el día en que me puse los primeros largos: nunca
olvidaré su olor. Aún perdura en esos pantalones que
guardo con ternura.
Y hay una historia que me respalda, una historia que viene de las
épocas de las Cretinas (habitantes femeninas de la isla de
Creta) en el siglo 2 antes de cristo, que, para conquistar a sus
hombres, ya usaban corset. Y no lo habían inventado ellas:
Nos cuenta Homero (el padre de Bart, no; el marido de Morticia,
tampoco; el otro griego famoso, después de Zorba) cómo
Afrodita, le prestó su ceñidor a Hera, la esposa de
Zeus (que, a la sazón, a veces era la esposa y a veces no)
quien, con este atuendo, se propuso volver a conquistar a su infiel
marido -que no dejaba de asediar a cuanta ninfa se le cruzaba, para
que estas, a su vez, terminaran convirtiéndolo en el padre
de todos los dioses-. Cuando Zeus vio a Hera lucir tan delicada
prenda, dijo la famosa frase: "No Hera tan bagayo" y cayó
rendido a sus pies, ardiendo de amor y loco de deseo. La prenda
no era, ni más ni menos, que un corset! Y todos los esfuerzos
posteriores por desterrarlo fueron vanos: nadie quiere ver la cruda
realidad, el desmadre físico. Pero todos soñamos con
la estilizada perfección que brinda un buen corset emballenado,
en donde todo está en donde debe: más
Grande, más Alto, más Firme
Y se ha convertido en sinónimo de: Agregar/Juntar/Levantar.
Aún la actualidad me da la razón, por si no bastara
la historia: cuando se quiere dar una imagen erótica, se
la viste a la mujer con corset. Claro que no va a comparar las escuálidas
modelos de hoy con las verdaderamente voluptuosas mujeres de mi
época: a las actuales se las nota demasiado cómodas
con esas porquerías de lycra (que no les llegan ni a la altura
de los portaligas a los originales corsets) que terminan siendo
una segunda piel, suave, sedosa, acariciable (Y bueno, uno no es
de fierro).
| Todavía
nos queda mucho por contarles: |
| A propósito: ¿Sabía Ud.
que Ingenieros como Alexander Gustave Eiffel, grandes iluminados
como Howard Hughes (¡qué fácil es tener
grande iluminaciones con plata!) y empresas como la Dunlop (casualmente,
los grandes maestros gomeros) intervinieron en el desarrollo
y avance de diseños para hacer evolucionar a los brassieres?
¿Cómo? ¿Qué no sabe qué quiere
decir brassieres? A ver si nos vamos poniendo a tiro con la
terminología!!! |
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